Archive for 13/09/05

Filosofía médica china

 

Cuando decíamos en el artículo anterior que la medicina convencional no busca curar las cusas sino sólo quitar los síntomas, quizás fue una afirmación demasiado general. Pero lo que no se puede negar es que la medicina convencional, mira demasiado a lo pequeño, busca un virus, una bacteria o ahora un fragmento de ADN que culpar de la enfermedad. Desde el punto de vista cientificista, no cabe duda de que es algo espectacular y extraordinariamente complejo. Quizás buscando la razón última de las cosas, nos perdemos de ver el conjunto del todo. Hoy necesitamos especialistas en cada rama de la salud, si tiene dolor de espalda, el especialista de la espalda le pueden mandar un calmante que le puede producir dolor de estómago, entonces tendrá que ir al especialista del estómago que quizás le mande algo para el estómago, que le puede producir insomnio, entonces tendrá que ir al especialista del sueño que le mandará otro medicamento. Seguramente de esta cadena de especialista quien más beneficio obtiene no será usted sino las multinacionales farmacéuticas, que curiosamente son las que más invierten en formar especialistas.

La ciencia ha demostrado que una gran cantidad de medicamentos naturales que usan los médicos chinos son placebo o cuanto menos, engaños que no sirven para nada. Pero, en cualquier hospital chino, el paciente lo primero que encuentra es un señor que mirándole el pulso, el olor corporal, el color y las marcas de la piel y la lengua, hace un diagnóstico global y holístico de la persona que le permite practicar una medicina barata y efectiva para los pacientes. Para ello le mandará un plan total de vida, que comer y como, cuanto descansar y trabajar, que medicamentos tomar y en definitiva estará tratando a la persona completa. Sus conocimientos están reglados de forma que el paciente recupere la salud “ganándosela” desde su esfuerzo personal, no “culpando” a un virus o “justificando” su enfermedad con una bacteria extraña y no poniendo sus esperanzas en un medicamento que parece que le viene bien a la “mayoría” de las personas. En occidente tenemos médicos que todavía hablan con sus pacientes y les pregunta no sólo por su salud sino también como le va la cosecha y si la vaca parió. Son los médicos rurales. Evidentemente, cuando la cosa se complica, tienen la “suerte” de mandar a su paciente a un hospital, pero, si trabajaran para no perder la salud y no para curar la enfermedad, pocos especialistas y hospitales harían falta. Por cierto, en la antigüedad, los médicos chinos cobraban mientras el paciente estaba sano, si enfermaba el paciente, tenía que curarlo gratis y si su paciente moría, le ponían un farol rojo en la puerta al médico. La prevención es el mejor método de salud. Suena a tópicos pero: una alimentación equilibrada donde se incluyan todos los grupos de alimentos. Reposo suficiente, donde dormir temprano y levantarse temprano puede dar vida. Reír cuanto se pueda, abrazar a todo el mundo, (no se corte, diga que practica la abrazoterapia), también llorar (¿porqué los hombres no lloran?), son pilares de prevención. Disfrutar del trabajo, darles suficiente amor y atención a los hijos y los amigos, bastarse con lo que uno tiene y tener una actitud positiva, sabiendo que no existen los problemas, porque cada uno de ellos nos da la oportunidad de crecer como persona. Si usted quiere practicar alguna disciplina como el yoga el Tai Chi o simplemente el salto del palo o la siesta, también se lo agradecerá su salud. Es decir, no hace falta ser chino para tener salud, los auaritas que vivían en armonía con la naturaleza, nos pusieron las pautas para vivir en esta maravillosa tierra.

 

                                                    Salud.

 

Manuel Ramos.

La Kinesiología Holística

 

En este correo hablamos de una técnica cuya esencia es la totalidad del paciente: su mente, cuerpo, energía, es decir, un tratamiento holístico: la kinesiología holística. ¿Cómo funciona?, la Kinesiología considera al ser humano desde un punto de vista trilateral, que conforma el triángulo del arte curativo en estructura, química y mentalidad, incluyendo en algunos casos la dimensión espiritual. El kinesiólogo se plantea que, ante cualquier alteración orgánica, desde un fallo glandular hasta una torcedura de tobillo, el cuerpo es capaz de "diagnosticar" ese fallo a través de unas estructuras conocidas desde antiguo, los propioceptores, que son pequeños corpúsculos nerviosos ampliamente extendidos a través de nuestro organismo. Hace más de cuarenta años, el Dr. Goodhearth, medía la fuerza de un músculo de un paciente, cuando encontró una relación entre la debilidad del músculo y la carencia de una vitamina. Después de administrarle dicha vitamina, comprobó la rápida recuperación del músculo. En los años 90, el terapeuta Raphael Van Hassen, comparando el largo de los brazos de un paciente, descubrió que cuando éste hablaba de un familiar con el que estaba enfadado, uno de los brazos se alargaba y cuando su conversación era sobre algo agradable, los brazos recuperaban su tamaño normal. Estos y otros descubrimientos conformaron lo que hoy es la kinesiología holística. Uno de los aspectos más destacables, es la falta total de efectos secundarios y la economía de uso. El kinesiólogo testará su salud comprobando su respuesta neuromuscular, no necesita aparatos carísmos ni análisis para comprobar si necesita una u otra vitamina o tratamiento, porque el propio cuerpo es el laboratorio. "La kinesiología aplicada -dice el Dr. Goodhearth- (descubridor de la técnica), se basa en el hecho de que el lenguaje del cuerpo nunca miente… La oportunidad de utilizar el cuerpo como un instrumento de análisis de laboratorio no tiene paralelo en la terapéutica moderna pues la respuesta del cuerpo no tiene errores”.  Desde entonces, la comprobación científica y práctica de ésta técnica goza, del reconocimiento de muchos profesionales de la salud que constantemente enriquecen la kinesiología con nuevas aportaciones. Si el cuerpo es capaz de hablar tan clara y directamente, ¿porqué no se usa más esta técnica?, en pocas palabras, porque no es rentable. Si usted se cura sólo con eliminar o incluir algunos alimentos normales, recitar algunas afirmaciones o aplicar normas higiénicas de vida, ¿cómo se venderán medicinas y tratamientos costosos? De todas formas, cuando acuda a su médico pídale que lo teste con kinesiología, se sorprenderá de la cantidad de profesionales que se interesan en su salud de una forma holística y no en enriquecer a multinacionales farmacéuticas. Otro punto que no debemos olvidar es que nuestro tratamiento, debe incluir nuestra forma de pensar, y usar la kinesiología para librarnos de fobias y manías, no tiene competencia. Una nueva técnica llamada EFT (Emotional Freedom Techniques) del doctor Gary Craig, está ayudando rápidamente a personas que quieren dejar de fumar, olvidar algún hecho traumático, superar miedo a conducir, a las arañas, ataques de asma e incluso fuertes dolores corporales sin necesidad de recurrir a medicamentos. Ésta técnica apoyada en la kinesiología es la última revolución en la recuperación de la salud, con un resultado de más del 75% de éxito. En una típica sesión de kinesiología, es probable que el terapeuta ni siquiera le pregunte por sus problemas, y no piense que es un brujo que sacará el tam-tam y las plumas para hacerle un ritual, la razón es que nadie sabe tanto sobre su salud como su propio cuerpo y el kinesiólogo sabe “dialogar” ese lenguaje corporal. Después de chequear las desarmonías de su salud, simplemente tocando puntos de su cuerpo, es el propio cuerpo el que determinará si es prioritario tratarlo y el como. En ocasiones es el propio cuerpo, el que le dirá en cuantos días mejorará y si podemos pasar a otro problema. Un buen kinesiólogo es el que se abstiene de diagnosticar y sólo se preocupa de ser un buen “canal” entre usted y su salud perdida. Recuerde, todos somos únicos, por eso nuestros tratamientos deberán ser únicos y sobre todo holístico.

 

 

Felices vacaciones con salud.

 

Manuel Ramos.

La vuelta de las vacaciones

La ciencia necesita etiquetar todas las cosas para poder manejarlas. Saben el chiste de la persona que va enfermo al hospital y después de múltiples pruebas, el medico habla con el paciente y le dice: Sr. Pérez, su enfermedad es muy difícil de curar, porque no hay estudios hechos sobre ella que nos pueda ayudar a curarle. El paciente inquieto pregunta y ¿qué enfermedad tengo?, a lo que responde el médico: pues la enfermedad de Pérez. Veamos algunas etiquetas: cuando una mujer da a luz, después puede tener la depresión posparto, cuando uno llega a los 40 años, la depresión de los cuarenta y cuando vuelve de vacaciones también se puede padecer el síndrome postvacacional. Si no ha tenido un hijo o tiene más de 40 años, lo que nos queda es que haya estado de vacaciones, entonces, ¿tendrá ese síndrome postvacacional? Los síntomas. Lo habitual es padecer a la vuelta de vacaciones un cuadro de debilidad generalizada, astenia e incluso pérdida de apetito. La capacidad de concentración se ve limitada así como la tolerancia al trabajo, que viene caracterizada como una sensación de desidia y hastío. Los más cercanos en el trabajo y en el hogar pueden sufrir las consecuencias. Un carácter agriado incluso violento puede introducir tensiones en nuestras relaciones con los demás.

La causa. La verdad es que en la mayoría de los casos, la culpa la tiene nuestro ritmo circadiano, ese reloj interno que no avisa cuando tenemos que comer, dormir o trabajar, que durante las vacaciones se altera con el horario que cambiamos con las nuevas actividades. También lo que comemos en ese periodo tiene su importancia, se abusa de los azúcares, las comidas grasas y las bebidas alcohólicas. Son sustancias que “envenenan” nuestro organismo y esto, lo obliga a prestar más atención y energía a limpiar esos tóxicos. Energía que nos falta y nos cuesta más movernos, y como nadie nos obliga, pues optamos por hacer largas siestas, caminamos menos o simplemente, nos tiramos en el sofá ante la televisión. En el periodo vacacional, nuestro reloj interno  se adapta a otros horarios nos levantamos tarde y nos acostamos más tarde y de pronto nos damos cuenta que nos quedan dos días para empezar de nuevo con la rutina diaria. ¿Qué podemos hacer? Generalizando, que es algo que no me gusta, les puedo decir que para evitar esa depresión en medicina natural se suele emplear ginseng y/o eleuterococo junto con otras plantas medicinales. Cuando tomemos conciencia de que estamos estresándonos deberíamos para cinco minutos, para hacer todo lo contrario de lo que hacemos. Si estamos estudiando o leyendo algunos informes, la relajación no es leer, aunque sean chistes no, tenemos que levantarnos de la silla y caminar rápidamente y salir fuera y mirar al mar o la montaña, dejarnos llevar por el encanto de la isla. A veces, se hace necesaria una pequeña ayuda, que nos la puede ofrecer la medicina natural a través de las plantas medicinales como es el hipérico, en dosis de 300 mg. dos veces al día. Las amas de casa suelen quejarse de la vuelta a la rutina, aunque, algunas se quejan de que han tenido que seguir haciendo la comida o arreglando el apartamento y por desgracia, parece que los “machos” no se quieren enterar que vivir en pareja, significa eso: parejo es decir los dos iguales. Un grupo especialmente sensible frente a la vuelta de las obligaciones es el de los estudiantes, que pueden sufrir episodios de estrés y angustia hasta que vuelven a coger los ritmos de estudio, madrugones y esfuerzo. En el próximo número daremos algunos consejos para que el curso empiece con buen ánimo, sólo con aplicar algunas técnicas fáciles.

 

 

Manuel Ramos.

La Palma esta que arde

La mañana del martes 6 de septiembre, mi cuñado me comenta que hace un rato que mira una nube sobre el roque y que no le gusta su aspecto, en efecto 15 minutos más tarde me vuelve a llamar y me dice que hay un incendio en la cumbre. Busco en Internet y conecto con las webcam del astrofísico y por detrás de dos de los edificios se ve una gran humareda y las webcam de los despachos con las luces apagadas. Se confirmó la noticia de que la montaña de nuestra isla está ardiendo. Sigue leyendo

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