El Codex que viene (2)

Un refrán dice: “A río revuelto,
ganancia de pescadores”. Y realmente en este tema, el que estemos tan
bombardeados por noticias de: vacuna contra la gripe A, sí o no, la crisis
mundial, el cambio climático y a parte las noticias de corruptelas nacionales y
locales, beneficia mucho a la ley del Codex Alimentarius, que entrará en vigor
a nivel mundial el 31 de diciembre de 2009.

Comentamos en el anterior
artículo que esta ley está siendo creada más por los intereses económicos que
por los de salud. En cantidad de reuniones se ha vetado a las asociaciones de
consumidores, investigadores independientes y ONGs su participación y rechazado
los datos aportados. Nuestras costumbres ancestrales de usar remedios naturales,
serán reguladas por ley, para que todos pasemos por la caja de estas
multinacionales. Es increíble lo que representará esta ley para nuestra vida y
lo poco que sabemos de ella.

¿La seguridad del consumidor?

Aparentemente no debería
objetarse nada al intento de unificar la legislación en materia de salud y
menos si el argumento utilizado para establecer esa normativa común es que se
busca la seguridad del consumidor. Sin embargo, la apelación a la seguridad
-una vez más- se va a utilizar para recortar las libertades individuales que
como consumidores poseemos. Y no sólo eso: las grandes beneficiarias de las
normas ya aprobadas y de las que se preparan para el futuro serán
exclusivamente -de nuevo- las grandes multinacionales farmacéuticas.
Lamentablemente estamos ya tan acostumbrados a no ser informados -ni
consultados- sobre lo que aprueban nuestros representantes políticos -¿cómo
sabrán nuestra opinión si jamás nos la consultan?- que la mayoría de la gente
no es consciente del alcance de una legislación que, como en este caso,
pretende poco a poco dejarnos sin poder de decisión en lo que a nuestra propia
salud se refiere.

Negocio a largo plazo.

Como quiera que las sustancias
naturales no sean patentables, las multinacionales farmacéuticas quieren quedarse
la exclusiva de su uso utilizando determinadas organizaciones internacionales
para imponer una serie de normas a los ciudadanos a través de los gobiernos con
la recurrente, pero falsa excusa de que lo hacen para proteger nuestra salud de
posibles efectos negativos. Y no sólo eso: quieren asegurarse de que las dosis
alivien al enfermo pero no le curen. El negocio está en tener enfermos crónicos
que de forma permanente consuman sus productos. Y para lograr ese objetivo hay
que retirar del alcance de la ciudadanía las sustancias naturales, cuyos
potenciales efectos terapéuticos sean evidentes. Esa es la verdad y la pregunta
obligada es: ¿vamos a permanecer impasibles ante tamaño dislate?"

Como siempre infórmese, al final
les pongo un par de direcciones que puede visitar, participe en rechazar esta
ley.

                                       Salu2
Manuel

 

 

 

http://www.codexalimentarius.net/web/index_es.jsp

 

http://www.healthfreedomusa.org/?page_id=155

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