Vuelta al cole.

Los psicólogos, manejan una escala de evaluación del estrés llamada Escala de Holmes y Rahe (Descargar aquí), en el puesto 34: a cambiar de colegio, se le asignan 2o puntos; Según esta escala, cuando se pasa de cierta cantidad de punto usted está estresado. Existe una revisión de esta escala pero, como todas las escalas, tiene la pega desde mi punto de vista, que nos miden a todos por igual. En esta escala, la jubilación produce 45 puntos de estrés, ¿cómo puede ser? Si según el diccionario, jubilación también significa júbilo. Es evidente que todos somos distintos.

En otro artículo, abordamos el tema del final de las vacaciones. En éste hablaremos de la vuelta al colegio para los chicos y también algo que hacer para los mayores.

En el colegio.

Si puedes elegir el pupitre o lugar donde sentarte, puedes encontrar la diferencia de enterarte de todo, o pensar que el maestro te está metiendo un rollo impresionante y pasar del tema. Para saber cual es el mejor sitio para sentarte (aparte de problemas auditivos o visuales), tienes que entender que nuestro cerebro se divide en dos mitades. Al izquierdo le damos las tareas lógicas y al hemisferio derecho las tareas emocionales. Primero tenemos que saber cual es nuestro hemisferio dominante. ¿Eres zurdo o diestro?, para saberlo fíjate con que mano aplaudes, es decir cual golpea a cual, ¿la izquierda sobre la derecha? ¿al revés?. Extiende tu brazo con el dedo índice levantado y con los dos ojos abiertos trata de “tapar” un punto lejos de ti, ¿ves dos dedos? no pasa nada, ni tienes nada en tu visión, es normal, ahora, sin mover el dedo, cierra un ojo alternativamente notarás que con un ojo “tapas” el punto y con el otro ves que el dedo está desplazado. El ojo que “tapa” el punto es el dominante. Si coincide que el ojo es el derecho, la mano que aplaude es la derecha y en definitiva eres diestro, tu hemisferio predominante es el izquierdo. Por lo tanto estás dentro de la mayoría de los occidentales “lógicos” en comparación con los orientales más “emocionales”. Bueno, esto, ¿para que sirve? Para que cuando te sientes en la clase de matemáticas (lógica) lo hagas a la izquierda de la pizarra. Si es una clase donde se debe usar la estética (plástica), te sientas de forma que la profesora o la pizarra quede a tu lado derecho.

Otras ayudas.

La cromoterapia también nos puede ayudar a aprovechar los estudios, por ejemplo, igual que en un restaurante ponen manteles y adornos amarillo, naranja, o rojo para estimular el apetito, en tu cuarto de estudio  te puede ayudar a concentrarte ciertos colores, que para cada persona puede ser distinto, pero que probando puedes encontrar el color que más te ayude a concentrarte. A un estudiante le testamos los colores y para él, hacer los resúmenes de las lecciones era mejor hacerlo con bolígrafo de tinta negra. A otro le salió que recordaba mejor sus notas si usaba tinta verde y otro más, encontró mejor provecho si mantenía algunas pelotas u objetos rojos sobre su mesa de estudio. Una chica desde que quitó de su habitación un enorme póster, de una pantera que la miraba fijamente, pudo relajarse mejor y hacer mejor las tareas. Volvemos a mirar en el diccionario: habitación = hábitat: “Lugar de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal”. Saber que una pantera me está mirando continuamente, me haría sentir, como un pollo asado, por lo menos.

El recreo.

El descanso regular es otro tema muy importante. Cada dos horas de estudio (recuerda que todos somos diferentes), necesitas quince minutos de relax, haciendo todo lo contrario de lo que estas haciendo, no sigas sentado delante de la tele o con un videojuego, sal y da tres saltos y te pones a cantar o coge el monopatín y te das una vuelta. Cuando regreses estarás más preparado para seguir estudiando.

Para los mayores con trabajo de oficina, les sirve igualmente el tener un buen ambiente,  sin “panteras”que te miren por encima del hombro, tendrán mejor capacidad de trabajo si en vez de tomar un estimulante como el café, que al principio reanima pero después tiene el efecto de hundirte más, os “cepilláis” el cuerpo. Es decir uno se pone de pié, si es posible descalzo, mientras que un compañero pasa las manos por la espalda, desde la cabeza a los pies, como si estuviera cepillando el cuerpo, cuando las manos llegan al suelo, se toca éste, para descargar los malos rollos que uno va cogiendo.

Hagan la prueba, no tienen nada que perder, sólo el cansancio.

Salu2 Manuel

En el siguiente vídeo pude ver algunos experimentos que se están haciendo con el color:

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