No al cultivo de la soja transgénica.

En anteriores artículos publicados en mi blog, explico mi rechazo al consumo de la soja, pero ahora mis argumentos están en contra de su cultivo. Imagínese como agricultor que le recomiendan que siembre algo que no necesitará casi cuidado para conseguir una cosecha excelente. Sabe que no tendrá plaga porque un solo agrotóxico acaba con todo y se salvará su cosecha, además, el mercado hacia ese producto está creciendo por todo el mundo. Difícil que yo lo convenza para que no lo siembre pero, lo voy a intentar.

El insecticida.

Es un glifosato, el herbicida más utilizado en la industria de la soja. El nombre comercial es Roundup –de la compañía estadounidense Monsanto, la empresa de agronegocios más grande del mundo-. Monsanto, también se encarga de venderle las semillas de soja que usted tiene que sembrar, no es cualquier semilla, tiene un nombre: “soja RR” que quiere decir, soja resistente al Roundup. El producto es muy fácil de aplicar en forma líquida, sólo rociarlo por todos lados y las plantas lo toman por las hojas y en pocos días se muere todo, bueno, todo menos la soja modificada transgénicamente.

Problemas de salud.

Ojos irritados. Dolor de cabeza y estómago. Vómitos. Piel de manos, cara y piernas en carne viva. Es la historia clínica de Maira Castillo, de sólo 4 años, que tuvo su primera intoxicación aguda con agrotóxicos, con posterior internación y terapia intensiva. Al lado de su casa, un campo de soja se pierde en el horizonte y una avioneta fumiga Roundup a 10 litros por hectárea. Vive en Argentina, donde el negocio sojero está diezmando el país y matando a miles de campesinos. Miles de casos y cientos de denuncias se repiten desde hace diez años en decenas de provincias, pero siempre chocaron con la misma barrera legal, la falta de estudios que avalen el padecimiento campesino. El peso de las actuales evidencias científicas permite aseverar que la incidencia y severidad de diversos tipos de cáncer, malformaciones congénitas y trastornos neurológicos serían mucho menores si la población no estuviera expuesta a pesticidas a través de la dieta, el agua y el hábitat.

¿Porqué no sembrar este chollo?

El monocultivo intensivo de soja, ha terminado con toda vida animal y vegetal por lo que las tierras, presentan escasez de cualquier elemento que recuerde a una tierra fértil. Argentina, que antes era conocida como el granero de América, hoy es un negocio que sube y baja con los dictados de las multinacionales y jugando con los agricultores como les da la gana. Otros muchos países, se están dejando engañar por estas empresas que siempre dan: pan para hoy y hambre para mañana.

Campesinos, educadores y técnicos de estos países, coincidieron en varias propuestas ante esta amenaza: “Volver a poblar nuestros campos y recuperar la soberanía de nuestros recursos naturales”, “Construir participativamente una política de distribución de la riqueza equitativa y en función de un modelo de desarrollo más diverso”.

¿Esperanza?

La buena noticia es que: una variedad de “amaranto sagrado inca” destruye los campos de soja transgénica y resiste todo veneno. Esta planta al igual que una variedad suya la Quínoa, no tiene nada que envidiarle desde el punto de vista nutricional a la soja y su cultivo no necesita de agrotóxicos.

En la página de Internet que puede ver en los enlaces, puede ver un listado actualizado de los municipios libres de transgénicos, entre ellos, encontramos la comunidad canaria y algunos municipios de Tenerife. Ojala La Palma, esté algún día en esta lista.

Pero hay que estar muy alerta para vigilar  a nuestras autoridades y protestar contra estas y similares barbaridades. Cuando leemos noticias de que después de 25 años del escape de gases tóxicos en Bhopal en la India, donde más de 25.000 personas murieron y a sus responsables (sólo directivos indio), se les sentencia sólo como “negligencia criminal”, o en Tenerife, los políticos aprueban eliminar las especies protegidas y así tener vía libre para edificar donde antes no podía, me hacen temer por el futuro.

 

Salu2 Manuel

 

ACTUALIZACIÓN

 

Monsanto quiere aprovecharse de las penurias que están pasando en Haití, para “regalarles” semillas transgénicas y así atraparlos para su provecho. Los agricultores están en contra y nosotros podemos firmar un manifiesto en contra en este enlace

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3 responses to this post.

  1. Posted by Antonio Martín on 27/01/2011 at 17:57

    Pues la verdad es que estaba decidido a sembrar algo de soja para consumo propio, pero desde el mismo momento en que comencé a buscar información en internet sobre el cultivo de la soja me di cuenta de su estrecha relación con la compañía Monsanto. Así pues ya no estoy tan seguro…De cualquier manera si pudiera conseguir semilla de soja no transgénica no dudaría en sembrar una pequeña cantidad o incluso de amaranto, vamos algo que me sirva para regular mi heréncia de triglicéridos…En fin un saludo y gracias por compartir esta información!!!

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    • Tenemos que estar alerta Antonio, yo te recomendaría el amaranto, En cuanto a los triglicéridos, estoy preparando un artículo sobre el colesterol que creo que será interesante. Salu2 Manuel

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  2. Posted by viviana on 09/03/2014 at 13:31

    Muy buen desarrollo del tema debemos tomar conciencia de una vez somos seres humanos nos están usando por el maldito billete a cualquier precio..Dios nos guarde !!

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