Refresca tu calor.

Los refrescos que la humanidad ha usado para combatir el calor en el último siglo han cambiado mucho. Al principio, se usaban bebidas diluidas de frutas o infusión de plantas con algún edulcorante natural como la miel y el correspondiente hielo más o menos picado. Comienza la fabricación industrial de bebidas carbonatadas en Nueva York en 1832, el inventor fue John Matthews, su gracia fue inventar un aparato para mezclar agua con gas de dióxido de carbón, y además agregarle sabor. Las clásicas burbujitas de las gaseosas (actualmente anhídrido carbónico) que conseguían darle más gracia y sabor al invento, aparte de servir como conservante. Son estas burbujas las que consiguen sensación de frescor e incluso de saciedad. El hecho de que fueran boticarios los que inventaron estos brebajes, no dejaba en solo un refresco a la bebida, sino que se incluía un remedio de salud con el invento. La famosa combinación de nuez de Kola y hojas de coca, se la debemos al farmacéutico llamado John S. Pemberton, inventó la coca-cola y la vendió por casi nada, la “Pepsi” se la debemos a otro farmacéutico que añadió al refresco pepsina para conseguir quitar el dolor de cabeza. Otras bebidas que contienen gas como la cerveza o el champán no se consideran refrescos por contener alcohol.

Los ingredientes.

  • En los aditivos que incluyen los refrescos, encontramos la mayor parte de los problemas de salud. Empecemos por los edulcorantes: son los usados para darle un sabor dulce. No olvidemos que los jarabes que fabricaban estos farmacéuticos, si no le pones algo dulce son malísimos, incluso con los edulcorantes, algunos refrescos son pésimos si no están fríos.
  • Generalmente se usa el azúcar refinado o blanco, es el más común con todos sus inconvenientes para la diabetes, la obesidad y otros problemas. También podemos encontrar lo menos malo en el edulcorante de frutas llamado: fructosa.
  • Los edulcorantes sintéticos son los más baratos para los fabricantes pero muchos están relacionados con alergias, cáncer y otras enfermedades graves. Por ejemplo, los ciclamatos que se pueden encontrar en la lista de ingredientes con la referencia E952, el acesulfamo K o E950 y el controvertido y peligroso aspartamo E951.
  • Y los naturales que no aportan glucosa: steviósidos y rebaudiósidos obtenidos de la planta Stevia rebaudiana no aumentan la glucemia, pero son hasta 300 veces más dulces que el azúcar.
  • Los que le dan ese sabor ácido que tanto refresca son los acidulantes como ácido cítrico, ácido fosfórico…, fuente de algunas alergias. También cuentan con estabilizadores de la acidez, colorantes, aromatizantes, conservantes, antioxidantes, espesantes, etc.

Mitos sobre estos aditivos.

Dejando a un lado los efectos perjudiciales para la salud de estos aditivos, para tratarlos por separado, me gustaría hacer una recopilación de barbaridades que se les imputan. Más información en ANFABRA (son los fabricantes, no espere que se tiren piedras ellos mismos). Desde desatascar tuberías, que te “colocas” si lo tomas con aspirinas o que es un anticonceptivo, las leyendas urbanas son para todos los gustos.

Que el ácido que incorporan los refrescos puede disolver un bistec: si fuera así, ¿qué pasaría con nuestro aparato digestivo? En nuestro estómago tenemos un ácido que si puede disolver la carne que es el ácido clorhídrico: ácido, de pH entre 1 y 2 dependiendo de la hora del día y de lo que se ha ingerido. Si pretendes ablandar un bistec con refrescos, mételo en la nevera porque es posible que se estropee antes de dejar la carne blanda.

Otra de estas leyendas hace referencia a la capacidad que tiene un refresco para quitar el óxido de un tornillo o desatascar una tubería. Para comprobarlo sólo tienes que hacer la prueba y ver como se pierde por el desagüe ese refresco… si está desatascado.

Hacer un refresco “sin efectos secundarios”.

En este apartado tenemos que volver a tener en cuenta que somos seres únicos y que lo que lo que le viene bien a uno puede hacerle daño a otros, por esto y con ésta premisa me atrevo a aconsejar algunos refrescos naturales.

Empecemos con el más clásico: el de limón, incluiremos no sólo el zumo sino que también se puede añadir un poco de la piel, pero con el cuidado de que sean de cultivo biológico y te asegures de que no  recibió ninguna química cuando estaba en el árbol. Para edulcorarlo yo recomendaría un poco de miel que se disuelve primero en agua caliente antes de mezclarlo con el zumo. Se le puede añadir un poco de hielo. Si cambiamos el limón por otra fruta como naranja, fresas, melón, sandía, mango…, e incluso café o té, podemos tener un delicioso refresco sin aditivos e incluso algo que muchas veces no apreciamos: sin residuos de plásticos y otros gastos energéticos.

Si quieres ser más sibarita, con los zumos puedes mezclar a partes iguales, agua con soda o algún refresco con gas sin sabor, así se parecerá más a los clásicos refrescos, ojo con los edulcorantes.

Polo, granizada.

Una vez hecha la anterior receta, si la metemos en el frigorífico y la dejamos unas cinco horas y en los envases apropiados, podemos refrescarnos con un polo de hielo de lo más natural. Una granizada es la misma receta pero con hielo picado. Algo importante es que apenas consumiremos calorías si usamos como endulzante la Stevia. A tener en cuenta que a muchas personas no les gusta beber agua y es en estos momentos de calor cuando más tenemos que hidratar nuestro cuerpo. Estos refrescos, por supuesto que no sustituyen a la fruta fresca y ni tan siquiera al agua, pero pueden ser una alternativa. Una alimentación variada y completa es la mejor fuente de salud.

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3 responses to this post.

  1. Posted by Paula López on 01/08/2010 at 11:27

    ¿Entonces no es para tanto lo de la Coca Cola y los tornillos?

    Responder

    • Hola Pilar, yo creo que cualquier ácido en la concentración apropiada se come lo que le pongan. Si amplías la etiqueta que se ve al lado del apartado “Los ingredientes” verás que el ácido fosfórico en la concentración que se vé en la etiqueta puede dañar la piel, después la cantidad de agua con la que mezclan los 18 litros será mucha.
      Creo que cualquier tornillo oxidado que metas en zumo de limón, al cabo de un rato también se verá más limpio.
      La verdad es que toda la química que acompaña a los refrescos tendrá un efecto negativo sobre nuestra salud, entonces lo más inteligente…

      Responder

      • Posted by Paula López on 06/08/2010 at 16:57

        … es usarlo como exfoliante….. ¡Es broma!.¡ chau!

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