El própolis, la salud y la limpieza hepática

El nombre Própolis, que en griego significa “pro” delante y “polis” ciudad, algo así como defensa de la ciudad. Se denomina así a una sustancia que las abejas ponen en la entrada de sus colmenas en la llamada piquera. Al ser una entrada estrecha, las abejas tienen que caminar sobre esta sustancia pegajosa, con lo que por este sistema se impide que la colmena sufra ninguna contaminación procedente del exterior. Es una sustancia resinosa que se encuentra en los árboles y arbustos, sobre todo en la yema de álamos y abedules y que las abejas extraen para sellar herméticamente su colmena y como dijimos antes, impedir cualquier tipo de infección en el interior de la colmena.

Historia y composición del própolis

Esta sustancia se ha usado desde tiempos remotos en muchas zonas de Rusia para curar heridas. En el antiguo Egipto los sacerdotes la usaban también para la sanación y, curiosamente, forma parte de la fórmula para embalsamar a sus muertos. Este uso seguramente vino de la observación de las colmenas. Las abejas usan el própolis para envolver animales grandes que mueren en su interior y que no pueden sacar fuera, aislándolos con esta sustancia gomosa y evitando la contaminación de la colmena. Se han encontrado en el interior de las colmenas ratones, lagartos e incluso serpientes sin haber sufrido descomposición alguna.

En la composición del própolis se encuentran: ácidos nucleico, flavonoides, minerales en grandes cantidades y vitaminas sobre todo del grupo B. Sus aplicaciones para la salud: se puede usar como antibacteriano y bacteriostático, tiene un potente efecto anestesiante, buen cicatrizante, antiinflamatorio y con efectos positivos en los mecanismos que regulan nuestra inmunidad.

Indicaciones.

En medicina tiene resultados positivos el usar propóleo para el tratamiento de las infecciones respiratorias altas, gripe, sinusitis, otitis, laringitis, bronquitis, asma bronquial, neumonía crónica y la tuberculosis pulmonar. En odontología se ha utilizado para tratar abscesos bucales. El área dermatológica se vale de sus propiedades principalmente para problemas tales como abscesos, urticaria, supuraciones diversas, sabañones, piel agrietada, verrugas, callosidades, eccemas y psoriasis, entre otros. En veterinaria el efecto positivo de los propóleos se ha demostrado en el tratamiento de la fiebre aftosa, necrosis bacilar, bronconeumonía, dispepsia tóxica, mastitis, etc.

Se puede encontrar el propóleo en distintas presentaciones: en tintura madre, extracto y seca. Masticar y ensalivar lentamente un trozo de propóleo mejora la salud bucal y al tragar subirá nuestro sistema inmunitario. También forma parte de distintos jarabes, especialmente para problemas respiratorios. Se encuentra también en jabones y cremas para la piel e incluso en algunos champús.

Como siempre hay que tener cuidado con cualquier sustancia por muy maravillosa que nos digan que es y pedir el consejo del profesional de salud de nuestra confianza.

En el caso del própolis, cualquier persona alérgica a las sustancias apícolas debe evitar su consumo.

Auto medicación.

Y a propósito de la auto medicación, hace tiempo que muchos clientes me piden consejo sobre la llamada “limpieza hepática”, en la mayoría de los casos que he testado, no era necesaria y hace poco leí lo siguiente: “Mezcla en un cazo con un poco de ácido clorhídrico (salfumán de toda la vida) todos los ingredientes que usas para tu limpieza. Caliéntalo a fuego lento y bajo durante un rato y verás como creas piedras…en el cazo” en la revista The Lancet se explica el análisis que se llevó a cabo de estas piedras y se demuestra que de cálculos nada y que si hacemos el anterior experimento el resultado nos ofrecerá todas las piedras que queramos. Siento llevarle la contraria al famoso libro: La limpieza hepática y de la vesícula” por Andreas Moritz e incluso a la buenísima revista: Discovery de Salud, pero me parecen un crimen ciertos consejos. Pueden leer un artículo muy “equilibrado” sobre el tema en: http://astropuerto.com/?p=679.

Hace unos días le comenté a una cliente que guardo una mala experiencia de un compañero naturópata que quiso hacer una limpieza biliar a base de aceite y como el cálculo era muy grande, cuando pasó por el esfinter se le clavó en la salida y a él le provocó un ataque cardíaco que acabó con su vida. Desde entonces pido siempre una ecografía para ver las medidas antes de recomendar la expulsión de cualquier cálculo de ningún sitio del cuerpo.

Salu2 Manuel

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2 responses to this post.

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